2-1. Las Webquest: introducción

Nuestra labor como docentes es educar a los jóvenes. El centro educativo es un lugar más dentro de la vida de los discentes donde adquieren los conocimientos y la preparación necesaria, o eso se supone, para afrontar de forma crítica la vida.

Si nos remitimos al significado etimológico de la palabra educar vemos que procede del latín ‘educare’: dirigir, encaminar, doctrinar. La RAE lo define como: “Desarrollar o perfeccionar las facultades intelectuales y morales del niño o del joven por medio de preceptos, ejercicios, ejemplos, etc.”

Hace unos cuantos años llegó a mis manos un pequeño libro con un interesante artículo de Karl Popper donde hacía referencia a la imperiosa necesidad y la responsabilidad que tenemos de introducir en la enseñanza escolástica el ambiente que hay fuera de ella:

Cuando hablamos de pensamiento debemos referirnos a la ‘orientación en el mundo’, una capacidad que de hecho es fundamental para que pueda existir el pensamiento. ¿Qué es? Es la capacidad de encontrar nuestro camino en el mundo.. Los niños vienen a este mundo estructurados por un deber, el de adaptarse a su ambiente… En otras palabras, en su completa preparación para la vida, los niños son equipados de tal modo que puedan adaptarse a los diferentes ambientes que encuentran a su alrededor. Son por ello dependientes en su evolución mental, en considerable medida, de su ambiente y aquello que llamamos educación es algo que influencia este ambiente en un modo que juzgamos bueno para el desarrollo de estos niños. Nosotros enviamos a los niños a la escuela para que puedan aprender algo. Pero ¿qué significa realmente ‘aprender’? ¿Y qué significa ‘enseñar’? Significa influenciar sus ambientes para que puedan prepararse para sus futuros deberes: el deber de convertirse en ciudadano, la tarea de ganar dinero, el deber de llegar a ser padres o madres para una nueva generación, etc.

Por ello, todo depende del ambiente, es decir que, como generación precedente, nosotros tenemos la responsabilidad de crear las mejores condiciones ambientales posibles.”[1]

Educar significa guiarlos en el conocimiento, darles las herramientas cognitivas necesarias para que aprendan a valerse por sí mismo, para que sepan discernir lo que es conveniente de lo que no lo es, para que puedan realizar juicios de valores basados en argumentaciones propias. En definitiva, educar implica enseñar los conocimientos necesarios para la vida , para el desarrollo individual y social, para el pensamiento crítico; conocimientos del mundo y del hombre, y conocimientos sobre el mundo y sobre el hombre. Si queremos conseguir este objetivo fundamental en toda sociedad, entonces no podemos realizarlo ajeno a ella, de ahí, que el conocimiento debe desarrollase en y con el mundo, considerando el ámbito y las evoluciones sociales, porque educamos para que los alumnos se conviertan en ciudadanos responsables dentro de la propia sociedad.

Desde luego, no podemos obviar que uno de los mayores cambios que se están produciendo en nuestra sociedad es la aparición de las TIC. Por ello es fundamental que desde nuestra perspectiva de formadores sociales realicemos una integración coherente de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación en el aula y en el proceso de enseñanza –aprendizaje; integración que fuera del ámbito académico ya se ha producido.

Sin embargo, no debemos caer en el error de pensar que las TIC educan por sí mismas. Son, como otros, un medio más que pueden ser muy útiles en la enseñanza y, como en cualquier otra tecnología, su éxito o fracaso dependerá del uso que hagamos de ella.

“Integrar” significa utilizar las herramientas y la información que nos ofrece la red en las actividades diarias de la clase para conseguir los objetivos del currículum y proporcionar oportunidades de aprendizaje a los alumnos. Se trata de aprender historia, naturales, matemáticas o lengua utilizando las herramientas que nos ofrecen las tecnologías de la información que tenemos a nuestra disposición (Adell, 2004)

Internet, los ordenadores, son un instrumento didáctico más que el profesor tiene a su disposición para mejorar el proceso de enseñanza – aprendizaje. Un modo de integración de estas tecnologías lo encontramos en las Webquest, porque como señala Vicent Campos (2005) una Webquest es retomar la educación como compromiso hacia el conocimiento compartido, aventurar a elaborar conocimientos. Es en cierta medida reconocer el papel de la Internet Humanista.

Para finalizar esta introducción me gustaría destacar las palabras de Tom March (2000):

Citando a Joseph Campbell, “Si realmente quieres ayudar al mundo, lo que debes enseñar es cómo vivir en él”. Las buenas WQ son una forma de ayudar a los estudiantes a luchar a entender lo que es real en concordancia con su edad. Por consiguiente en nuestra era de creciente explosión de información, la red pide un planteamiento de aprender a aprender sobre la transmisión de conocimiento preasimilado. Incrementar conscientemente la riqueza de las experiencias de aprendizaje de los alumnos a través del acceso a la red puede transformar una potencial confusión en una oportunidad de construir un esquema mental más complejo. Finalmente, las teorías sobre la motivación argumentan que un aumento de la relevancia pueden conducir a un mejor rendimiento escolar. Por lo tanto explotemos el amplio contenido de la red para relacionar temas para que toquen conmovedoramente las vidas de nuestros estudiantes.”

Los estudiantes tienen, gracias a Internet, la posibilidad de consultar fuentes primarias de información y conocer diferentes puntos de vista sobre un mismo hecho. Navegar por Internet debe ser un proceso de búsqueda e investigación significativa de información para la construcción del conocimiento y nosotros, como docentes, tenemos la obligación de enseñarles a utilizar las posibilidades de este medio.


[1] Karl Popper, “Una patente per fare TV”, página 19, en “Cattiva maestra televisione”, Milano, Resert, 1994