1-3. Aprendizaje cooperativo

Úriz Bidegáin (1999), y otros autores, señalan tres formas de organizar a los alumnos en el aula para realizar las actividades programadas:

  1. Aprendizaje competitivo
  2. Aprendizaje individualizado
  3. Aprendizaje cooperativo

Como explica este autor, dentro del modelo curricular de la LOGSE nos encontramos continuamente con la importancia otorgada al aprendizaje en grupo. De entre las capacidades que se señalan como básicas y necesarias en los objetivos generales de etapa, podemos destacar que el aprendizaje en cooperación con otros mejora la capacidad de:

  • resolver problemas
  • tomar iniciativas y madurar en las relaciones con otros
  • planificar y realizar actividades en grupo
  • adecuar los objetivos e intereses propios a los del resto del grupo
  • proponer normas y respetarlas
  • entender y respetar opiniones e intereses diferentes al propio
  • comportarse de acuerdo a los valores y normas que rigen las relaciones entre personas valorando su importancia

Wolfenzon[1] cita entre los beneficios referentes al desempeño académico del alumno en este tipo de aprendizaje:

  • Desarrolla actitudes positivas hacia el aprendizaje.
  • Promueve las relaciones entre los estudiantes.
  • Aumenta la motivación y la autoestima.
  • Desarrolla habilidades interpersonales y estrategias para resolver conflictos.
  • Promueve el respeto por los otros.
  • Fortalece la habilidad para opinar y escuchar.
  • Permite, a través de la discusión grupal de los temas estudiados, que los niños expliquen con sus palabras lo que han entendido, aclarando y corrigiendo los contenidos aprendidos.
  • Desarrolla la tolerancia, la flexibilidad y la apertura hacia los demás.
  • Enseña a compartir responsabilidades.
  • Desarrolla el compromiso hacia los demás.
  • Enseña a organizarse y a dividir las tareas y los roles para lograr un mejor resultado.
  • Ayuda a que el alumno desarrolle menos estereotipos y a que aprenda a valorar las diferencias de raza, religión, opinión, género, etc.
  • Permite una mayor riqueza en el aprendizaje de los diferentes contenidos gracias a los diversos acercamientos que se plantean para cada tarea.
  • Facilita la corrección al dar cabida a la confrontación del trabajo individual con lo que hacen los demás miembros del grupo.
  • Brinda el espacio para superar las dificultades que alguien pueda tener en un ambiente de compañerismo y confianza.
  • Permite potenciar los talentos de los niños al favorecer el trabajo en grupo.

Los constructivistas que apoyan la teoría dialética de Vygotsky del aprendizaje y el desarrollo opinan que el trato social es importante para el aprendizaje porque las funciones mentales superiores (como el razonamiento, la comprensión y el pensamiento crítico) se originan en las relaciones sociales y luego son internalizadas por los individuos. Los niños pueden realizar tareas mentales con apoyo social antes de que puedan hacerlas por sí solos; así, el aprendizaje cooperativo les proporciona el apoyo social y el andamiaje que necesitan para avanzar en su aprendizaje.”  (Woolfolk, 1999, citado en RedEscolar)

Pero, ¿qué entendemos con aprendizaje cooperativo? Tareas en las que la cooperación es la condición para realizarlas: los alumnos trabajan en equipo y el resultado de este trabajo refleja que todos y cada uno de ellos han aportado información de igual manera. No se puede tener éxito si los compañeros no lo tienen. Se liga el éxito propio al éxito del resto. Como señala Wolfenzon, es un aprendizaje que se caracteriza por permitir una interdependencia positiva entre los estudiantes, es decir, los alumnos están unidos para realizar la tarea de tal manera que al coordinar sus esfuerzos logran obtener un mejor producto y completar la tarea de forma más exitosa.

El éxito del trabajo del grupo debe descansar en que todos y cada uno de los miembros del grupo aprendan, de que todos tengan éxito. Decimos que hemos aprendido algo cuando somos capaces de explicarlo a otros y conseguimos que nos entiendan. En estas experiencias cooperativas se comparte ese “ser experto”, pues, siempre, cada uno de los alumnos al dividirse en partes la tarea a realizar, se convierte en “experto” de esa parte sin la cual el resto del grupo no puede solucionar satisfactoriamente su cometido, y es necesario que todo se hagan entender para que la actividad progrese y se pueda resolver. En el aprendizaje colaborativo, a diferencia del simple trabajo en grupo, se toma en cuenta la responsabilidad individual del alumno.

Aprendizaje Cooperativo. Fuente: Dirección General de Enseñanzas Escolares y Profesionales

Gráfico 1: Aprendizaje Cooperativo. Fuente: Dirección General de Enseñanzas Escolares y Profesionales

Para Calzadilla[2], algunas pautas para producir aprendizaje colaborativo son:

  • estudio pormenorizado de  capacidades, deficiencias y posibilidades de los miembros del equipo;
  • establecimiento de metas conjuntas, que incorporen las metas individuales;
  • elaboración de un plan de acción, con responsabilidades específicas y encuentros para la evaluación del proceso;
  • chequeo permanente del progreso del equipo, a nivel individual y grupal;
  • cuidado de las relaciones socioafectivas, a partir del sentido de pertenencia, respeto mutuo y la solidaridad, y
  • discusiones progresivas en torno al producto final.

Úriz Bidegáin (1999) explica que al organizar las actividades de forma que los alumnos cooperen para solucionar la tarea posibilita que el conflicto cognitivo entre lo que se sabe, los conocimientos previos que se tienen y lo nuevo, se compartan en el seno del grupo cuando sus componentes explican o defienden sus puntos de vista, propuestas de solución, hipótesis, etc. Sin embargo, para que exista conflicto en el grupo debe darse un nivel de competencia diferente, de heterogeneidad, diversidad. De este modo, los integrantes del grupo podrán aportar propuestas diferentes y defender las propias, posibilitando que se desarrollen habilidades comunicativas.

El planteamiento de conflictos y las formas de resolución que se proponen, proporcionan valiosas oportunidades para reflexionar sobre los procesos que tienen lugar ya que en la discusión que se desencadena, los alumnos tienen que justificarse mutuamente los pasos a dar para llegar a acordar entre ellos el camino a seguir, tienen que hablar necesariamente sobre cómo van a resolver la tarea”.

 

Los alumnos deben ser conscientes desde el principio del tipo de cooperación que esa tarea exige y deben tener un reflejo claro de las ventajas de haber realizado la tarea en grupo. Si no se consigue que perciban estas ventajas será difícil que valoren la cooperación como condición necesaria para aprender:

  • Aprendiendo con otros aprendemos de los ejemplos que nos proporcionan al resolver las tareas. El otro funciona como referencia, es decir, un aprendizaje por observación o imitación.
  • Ante un mismo problema aparecen puntos de vista diferentes, por lo que se desarrollan habilidades comunicativas y sociales.
  • Para funcionar en grupo se distribuyen tareas, papeles o responsabilidades, favoreciendo la toma de conciencia y la auto-regulación de los aprendizajes
  • Para resolver la tarea es necesario interactuar si se quiere llegar a una construcción conjunta.

Como continúa explicando Bidegáin, esto implica que se auto-regulen a través de la comunicación llegando a compartir significados, hipótesis y planteamientos nuevos, a ajustar sus actuaciones, a explorar y adentrarse en todos los puntos de vista, y a elaborar conjuntamente las posibles soluciones. El compartir, y las habilidades implicadas en ello, permite que se desarrollen aspectos afectivos, actitudinales y motivacionales, tan importantes para el aprendizaje.

Para Wolfenzon[3], para que los alumnos logren completar este tipo de tareas cooperativas deben darse ciertos requisitos:

  • Los profesores deben plantear específicamente los objetivos que deben ser alcanzados por los estudiantes y describir con precisión lo que se espera que aprendan o sean capaces de hacer al terminar la tarea grupal.
  • Los profesores deben conversar con los estudiantes para que ellos se pongan de acuerdo con respecto a lo que deben hacer y cómo, en qué orden, con qué materiales, etc.
  • Los profesores deben organizar grupos mixtos de estudiantes e irlos variando cada cierto tiempo, con la finalidad de que se conozcan entre ellos y aprendan a aceptar diferentes maneras de pensar y trabajar.
  • Los alumnos de cada grupo deben comprometerse con la meta o producto final, siendo capaces de comprender y aceptar que todos en el grupo necesitan manejar la información que será brindada o las habilidades a desarrollar para alcanzar dicha meta.
  • Los profesores deben evaluar tanto la participación del grupo como la que cada integrante tuvo al interior del equipo.

Cuando se programa una tarea para que se aprenda cooperativamente, debemos estar totalmente convencidos de la pertinencia para hacerla en grupo, de que es una tarea especialmente relevante para cooperar y, en consecuencia, se puedan identificar claramente aquellos momentos en los que se da la cooperación.

Según Bidegáin, en la aplicación del aprendizaje cooperativo deben primar tres aspectos:

a) El profesor como mediador

Se relaciona con los alumnos a través de la actividad/tarea que presenta para realizar. Es un mediador, una fuente de consulta, pero nunca la única. Interviene directamente cuando observa que se pone en peligro la colaboración, alguna pareja se atasca y no pueden seguir cooperando. La intervención del profesor más importante en esta estructura de aprendizaje cooperativo se sitúa en el diseño y puesta en práctica de la experiencia. Mientras alumnos están en acción, resolviendo lo que se les propone el profesor tiene más posibilidades de observar, de detectar momentos de atasco, situaciones en las que la cooperación peligra. Esto es lo que le permite atender a todos dependiendo de sus necesidades, necesidades que no se saben a priori sino que se detectan, se valoran, en el curso de la actividad de los alumnos cooperando.

Gráfico 2: Funciones del Profesor. Fuente: Dirección General de Enseñanzas Escolares y Profesionales

Gráfico 2: Funciones del Profesor. Fuente: Dirección General de Enseñanzas Escolares y Profesionales

b) Carácter abierto de las actividades

Las actividades propuestas deben ser abiertas, no pueden solucionarse de una sola forma. No son ejercicios cerrados en los que sólo hay una respuesta posible. Esto permite a todos participar desde aquel nivel en el que se encuentran.

c) Trabajo individual previo al trabajo en grupo

Para garantizar el progreso de todos, siempre deberá haber un trabajo individual previo. Si queremos que todos avancen, éste es un requisito básico. Ese trabajo individual, esa tarea previa, será el punto de partida y permitirá la participación de todos en la tarea colectiva. El ser conscientes de su progreso les permitirá valorar la cooperación con sus compañeros.

Gráfico 3. Aprendizaje Cooperativo. Fuente: Dirección General de Enseñanzas Escolares y Profesionales

Gráfico 3. Aprendizaje Cooperativo. Fuente: Dirección General de Enseñanzas Escolares y Profesionales


[1] El aprendizaje Cooperativo: Ventajas en la Educación
http://www.trener.edu.pe/webtrener/PAGINAS%20WEB/El%20Aprendizaje%20Cooperativo%20Ventajas%20en%20la%20Educacion.htm [consulta mayo, 2005]


[2] Aprendizaje colaborativo y Tecnologías de la Información y la Comunicación, en Revista Ibero-americana de Educación, http://www.campus-oei.org/revista/deloslectores/322Calzadilla.pdf [consulta: mayo, 2005]


[3] Ver nota 1