Las TIC y los Sistemas de Teleformación

Las Nuevas Tecnologías están transformando los modelos de formación tradicional. Autores como Casals, Pere Marquès, Gallego y Alonso, entre otros, coinciden en señalar que dicha transformación no viene provocada por la tecnología en sí misma, ni es ella quien garantiza el éxito de un buen sistema de formación on-line. Lo principal es trabajar en una eficaz metodología que combine los contenidos de un curso, las actividades prácticas que se incluyen como complemento y la forma en la que el formador decide combinar dichos recursos, con el fin de conseguir sus objetivos pedagógicos.

La interactividad es la característica más relevante y el aspecto diferenciador con respecto a la formación tradicional, al facilitar la comunicación y colaboración, dos aspectos fundamentales en aquellos entornos de aprendizajes construidos a partir de la utilización de Internet y los diferentes recursos y herramientas que dicha tecnología nos ofrece. El aprendizaje es considerado, desde esta nueva perspectiva, como un proceso activo, colaborativo y constructivo, donde el profesor deja de ser el único canal de emisión de información para convertirse en un facilitador del aprendizaje y dinamizador de los procesos de trabajo colaborativo entre los integrantes de grupos heterogéneos, y los alumnos pasan a ser los máximos responsables de sus aprendizajes, construyendo su propio conocimiento a partir de las diversas experiencias recogidas por los múltiples medios.

La formación on-line requiere el establecimientos de modelos pedagógicos orientados a promover procesos de aprendizaje que combinen la flexibilidad con una programación y una planificación muy bien estructurada, que facilite, a su vez, el seguimiento de los contenidos por parte de los participantes de dicho curso. El contenido deberá contar, además, de actividades prácticas que permitan facilitar la asimilación de la información, a la vez que realizar un adecuado proceso de seguimiento del progreso de cada participante:

Los STF (Sistemas de Teleformación) con la ayuda de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), y especialmente los servicios y posibilidades que ofrece Internet, pueden ofrecer una verdadera formación personalizada y un seguimiento continuo de las actividades y los progresos que realizan sus usuarios, optimizando el proceso de aprendizaje.[1]

Como indica el profesor Gallego en su libro “Aprendizaje y ordenador”[2] la paulatina introducción de Internet en aprendizaje ha generado un nuevo paradigma sociocultural y educativo, cuyas características principales en el ámbito de la educación on-line, puede resumirse como sigue:

  • Son tecnologías para actuar sobre la información. La formación on-line facilita el acceso a los datos.
  • Aportan nuevas formas de interrelación que posibilitan acciones colaborativas de aprendizaje gracias a su estructura, flexibilidad y canales de comunicación con independencia del lugar físico donde se encuentren los participantes.
  • Rápida adaptación a los cambios y reestructuraciones, así como a la información más actual.
  • Interdisciplinariedad en el enfoque práctico de los diseños virtuales on line.

Asimismo, Del Moral[3] apunta que:

… Se trata de un modelo educativo basado en las telecomunicaciones que concibe la educación como algo libre de limitaciones espacio-temporales para dotarla de relevancia y actualidad, y por supuesto, capaz de adaptarse a las necesidades de los usuarios. Aporta a la educación nuevas perspectivas, servicios y vehículos para el almacenamiento y recuperación de la información. Además, la utilización de la red abre infinidad de posibilidades creativas para el diseño de materiales y estrategias de comunicación, lo que le dota de una gran flexibilidad y un replanteamiento docente cada vez más abierto.

Casado (2000:459) describe tres modelos de aplicación de las TIC a la formación a distancia:

  • Tecnologías Transmisivas: se centra en el docente y tiene como principal objetivo la transferencia de información
  • Tecnologías Interactivas: insisten en la importancia del interfaz entre el usuario y el sistema. Se centra en el alumno y en la adquisición de habilidades
  • Tecnologías Colaborativas: se apoya en el enfoque constructivista y colaborativo. Incluye la posibilidad de disponer de recursos orientados a la interacción y el intercambio de ideas y materiales.

Este autor subraya que las innovaciones que se están produciendo en la teleformación consisten en una revisión de los procesos formativos sobre las bases de las nuevas tecnologías.

Pere Marquès destaca entre las características básicas de la teleformación[4]:

  • No presencialidad. El acto didáctico y la relación docente-discente no es presencial, hay una separación física entre ellos. Pueden combinarse actividades sincrónicas y asincrónicas.
  • Globalización. Posibilidad de llegar a cualquier colectivo, independientemente del lugar geográfico en el que se encuentre.
  • Utilización de instrumentos tecnológicos y materiales interactivos multimedia on-line distribuidos y de fácil actualización. Existe una organización que planifica y prepara los materiales y servicios que se ofrecen a los estudiantes.
  • Flexibilidad y personalización. Los estudiantes conocen el plan docente y tienen permanentemente a su alcance materiales didácticos, guías de estudio y también el asesoramiento del profesorado, de manera que trabajan cuando quieren, donde quieren y a su ritmo. Una serie de actividades programadas a lo largo del curso guían su proceso de estudio y la realización diversos ejercicios de autoevaluación les permiten conocer y controlar sus aprendizajes. El sistema de enseñanza se dirige más a individuos que a grupos.
  • Interactividad y comunicación constante. Aprovechando los servicios y las funcionalidades comunicativas e informativas de Internet, los servicios de teleformación facilitan la comunicación y el intercambio de información, permiten ofrecer una formación personalizada y posibilitan la relación bidireccional directa y continua entre los estudiantes, los profesores y los tutores. De esta manera puede realizarse un minucioso seguimiento de las actividades que van realizando los estudiantes.

 


[1] Pere Marquès, Sistemas de Teleformación, http://dewey.uab.es/pmarques/telefor.htm#inicio, [consultado el 7/05/2005]

[2]C. Alonso y D. Gallego, “Aprendizaje y ordenador”, Capítulo 8: enseñar y educar en la red, Ed. Dikinson, Madrid, 2000

[3] E.Del Moral Pérez y E. Díaz Camacho, “Evaluación de un curso impartido  on line a través de internet en la universidad de veracruz (méxico)”, consultado en http://www.quadernsdigitals.net
[fecha consulta 05/05/2005]

[4] Sistemas de Teleformación, http://dewey.uab.es/pmarques/telefor.htm#inicio, consultado el 7/05/2005